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Reputación en línea

En Internet creamos una imagen sobre quiénes somos y cómo nos ven los demás. Esta imagen o personalidad se conforma a partir de la información que publicamos en foros, blogs, redes sociales, videos o en los enlaces que compartimos. Además, otras personas pueden contribuir a la construcción de nuestra imagen a través de los comentarios que generan en nuestras páginas o por medio de las imágenes que ellos publican.

Esto representa un gran reto para las empresas, pues cientos, miles y hasta millones de usuarios pueden hablar de manera positiva o negativa acerca de sus productos o servicios, ocasionando cambios en cómo se percibe su marca. Por ello, las organizaciones han desarrollado estrategias para manejar su reputación y así poder dirigir las conversaciones que se refieren a ellos dentro de Internet.

En el ámbito personal, la situación es distinta. De acuerdo a un estudio relacionado con la reputación en línea, publicado por Background Check[1] en 2012, el 79% de los reclutadores buscan información en Internet sobre candidatos para conocer sus intereses y actitudes. De ellos, el 86% ha informado a los candidatos que fueron rechazados por la información existente en línea. Por su parte, siete de cada diez usuarios de Internet afirman haber consultado datos sobre un tercero en la red.

En general, los usuarios no se preocupan de los efectos que tienen sus distintas publicaciones en la web, pues muchas fotografías que normalmente no mostrarían a compañeros de trabajo se publican sin ningún tipo de protección, también es común encontrar datos personales como direcciones, teléfonos o números de tarjetas de crédito. Algunas de las consecuencias de publicar información en la web podrían afectar nuestra seguridad personal o patrimonial, pero también nuestra identidad y reputación puede dañarse.

Es muy importante que los usuarios tomemos en cuenta que en Internet creamos una imagen sobre quiénes somos y cómo nos ven los demás.

Proteger nuestra identidad en línea requiere del desarrollo de acciones continuas que permitan identificar y resolver la pregunta ¿Qué pueden saber los demás sobre mí a partir de Internet? De esta forma podemos desarrollar las siguientes acciones:

  1. Establece tu propia reputación. Toma control acerca de la información que se menciona sobre ti, seguramente tus amigos y contactos podrían publicar fotografías o comentarios y etiquetarlos, es mejor que estés al tanto y que decidas qué información se publica y cuál se rechaza.
  2. Identifica qué información se publica en Internet sobre ti. Esta acción puedes llevarla a cabo colocando tu nombre en los diferentes buscadores de Internet. Los resultados pueden mejorar mientras más específicos sean tus criterios de búsqueda. Es importante que tú y tu familia configuren los servicios de redes sociales para recibir notificaciones en el momento en que alguien realice alguna referencia en comentarios y fotos etiquetadas. También puedes considerar algunos servicios en Internet que analizan y te mantienen informado sobre referencias a tu nombre o imágenes en sitios de redes sociales y portales en línea.
  3. Evalúa tu reputación en línea. Analiza qué dice en su conjunto toda esta información obtenida sobre ti. Puedes hacer uso de preguntas como ¿La información refleja lo que quiero que otras personas sepan de mí?, ¿hace falta esta información o debería eliminarla?
  4. Analiza tus vínculos con otras organizaciones o personas. Cuando buscan candidatos, algunos reclutadores toman decisiones en función de las personas o empresas con quienes mantienes contacto en Internet. Considera a contactos profesionales y tu adscripción a grupos de amigos.
  5. Publica información con regularidad. Mantener un sitio web, blog o perfil en Internet sin actualizar afecta la percepción que tienen las personas sobre ti, por ello procura actualizar con regularidad, además esto ayudará a mantenerte en los primeros resultados de los motores de búsqueda.
  6. Piensa antes de publicar. Antes de publicar cualquier tipo de información, analiza si te sentirás a gusto con el comentario hoy o por ejemplo, en los próximos 10 años. Procura evaluar las consecuencias que podría tener cada comentario e imagen si fuera vista por un familiar, amigo, compañero de trabajo, un reclutador o un profesional en los temas que abordas.
  7. Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti. Enviar mensajes negativos a otras personas también puede impactar tu reputación, no solo por malos comentarios, también mantener discusiones en línea podría afectarte al mostrar comportamientos o actitudes conflictivas.seguirdad, computación, reputación, publicación,imagen
  8. Asegura tus cuentas. Utilizar contraseñas seguras y desarrollar buenas prácticas sobre el manejo de tus cuentas previene que usuarios malintencionados accedan fácilmente a ellas para publicar información en tu nombre.
  9. Configura opciones de seguridad y privacidad. Busca en los distintos servicios en Internet estas opciones y decide qué imágenes y comentarios deben estar disponibles para las personas que deseas, y no para todos los usuarios de la red.
  10. Asesora a tus contactos sobre su reputación. La imagen que reflejan tus amigos y contactos podría afectarte indirectamente, algunas personas podrían asociar sus hábitos, costumbres e ideologías con las tuyas. Por ello, ayuda a tus amigos a que mantengan una buena reputación para que en conjunto, puedan lograr mejores oportunidades.
  11. Reporta abusos. Algunos de los usuarios que se conectan a Internet solamente buscan ofender a otras personas, si detectas a algún usuario que lleve a cabo estas prácticas, elimina sus comentarios y busca las opciones de denuncia existentes en las redes sociales y correo electrónico para que sean sancionados.

Una imagen positiva permite a las personas obtener grandes oportunidades en su desarrollo personal y profesional, es una actividad que se lleva a cabo en nuestra vida cotidiana, pero que debe extenderse a las actividades en línea.

El uso de las tecnologías de información y comunicación requiere responsabilidad y respeto en cada una de las actividades que llevemos a cabo. Esto involucra mantenerse informado sobre las distintas tecnologías, sus ventajas y posibles riesgos para que, como usuarios migrantes o nativos digitales, podamos tomar decisiones basadas en el conocimiento obtenido del uso de la tecnología, construyendo una nueva ciudadanía digital que permita a las personas interactuar en ambientes seguros y confiables.

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